La Prevención en Salud

La Prevención en salud está destinada a promover y establecer modelos y costumbres saludables: comer sano, aplicar unas buenas costumbres nutricionales y practicar ejercicio físico adecuado. Haciendo prevención podemos conseguir un aumento en la mejora de nuestra salud, equilibrio y energía.

Prevención

La prevención es clave para el bienestar de una sociedad cada vez más sometida al estrés y más envejecida.

Nuestra salud va cambiando con el tiempo, por lo que es necesario aprender a gestionarla según el momento.

Conforme a los últimos estudios publicados, en el año 2050, el 30% de la población española será mayor de 65 años. La esperanza de vida está ahora mismo en los 83 años y va en aumento.

Los profesionales sanitarios no sólo tenemos que tratar de curar, sino de cuidar y de reeducar a nuestros pacientes, a la sociedad, a adquirir hábitos favorables para nuestra salud.

La mayoría de enfermedades metabólicas provocan la aparición de otras enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, dislipemia, enfermedades degenerativas osteoarticulares, enfermedades cardiovasculares, alteraciones psicológicas (ansiedad, depresión), apnea del sueño, trastornos ginecológicos, digestivos, hepáticos, y una mayor probabilidad de cáncer de útero, colon…

El abandono de la dieta mediterránea, el cambio de hábitos alimentarios, el sedentarismo, las nuevas pautas sociales y laborales, el estrés…nos conduce a sufrir trastornos en nuestra salud digestiva y endocrinológica.

La ansiedad, la depresión o el estrés, suprimen la capacidad del estómago para producir la cantidad de ácido necesario para la correcta digestión de los alimentos. Además, el descontrol en nuestros hábitos alimentarios, influyen directamente sobre el equilibrio de la flora intestinal, en el sistema inmunitario y en nuestra salud en general, lo que nos hace más propensos a desarrollar enfermedades.

Actividad Física

Como complemento necesario para la mejora de la salud y de nuestro organismo, es imprescindible la actividad física.

Existen alternativas que no pasan necesariamente por acudir a un gimnasio o ser socio de un club deportivo, y que se realizan en la naturaleza o en los parques públicos de las ciudades.

Estos métodos ofrecen al usuario idénticos resultados que los tradicionales, sirviéndose de técnicas más cortas pero más intensas para sacar el máximo rendimiento a los grupos musculares, introduciendo además técnicas como yoga o pilates para mejorar la flexibilidad y el equilibrio.