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Fármacos contra la obesidad y técnicas bariátricas: aliados, no rivales

Dr. Diego Schwarzstein

La irrupción de nuevos fármacos contra la obesidad, como Wegovy o Mounjaro, ha generado una enorme expectativa y representa un avance valioso en el tratamiento de la obesidad.

Estos medicamentos permiten perder entre un 15 y un 20% del peso corporal cuando se combinan con cambios en el estilo de vida, algo impensable hace apenas unos años. Sin embargo, la pregunta clave sigue abierta: ¿son una solución definitiva o solo una pieza más dentro de un abordaje complejo y sostenido en el tiempo?

Un trabajo reciente publicado en The British Medical Journal que analizó 37 estudios con 9.341 personas tratadas con fármacos para la obesidad aporta una respuesta bastante clara: al interrumpir la medicación, el peso tiende a recuperarse. En promedio, los participantes recuperaron unos 0,4 kg por mes tras dejar el tratamiento, hasta regresar a su peso inicial en torno a los 1,5–2 años. Y con esa recuperación también se perdieron los beneficios logrados sobre la presión arterial, la glucosa y el colesterol. Es decir, los fármacos funcionan, pero resultan eficaces solo durante su uso, a costa de un tratamiento prolongado y de alto coste.

Es en este aspecto que las técnicas bariátricas —tanto endoscópicas como quirúrgicas— ofrecen algo que hoy los fármacos aún no pueden asegurar: una pérdida de peso más profunda y, sobre todo, más sostenida en el tiempo. Procedimientos mínimamente invasivos como la gastroplastia endoscópica en manga logran de forma consistente pérdidas de alrededor del 20% del peso total, sostenidas varios años después de la intervención y con muy bajo índice de complicaciones. La cirugía bariátrica clásica, como el bypass gástrico o la gastrectomía en manga, permite pérdidas de peso aún mayores y se asocia a una notable disminución del riesgo cardiovascular a 10 años y a una mejora significativa de la salud metabólica en general.

Lejos de la idea de “último recurso”, las técnicas bariátricas actuales son cada vez más seguras y menos invasivas. Además, se integran en un seguimiento multidisciplinar que incluye médicos de distintas especialidades, nutricionistas, psicólogos y otros profesionales sanitarios. No se trata simplemente de reducir el tamaño del estómago, sino de ofrecer al paciente una herramienta estable que facilite mantener en el tiempo los cambios de alimentación y estilo de vida. En este sentido, la evidencia muestra que la cirugía y las técnicas endoscópicas no solo ayudan a perder más peso, sino que además consolidan mejor esa pérdida y aportan beneficios sostenidos sobre la diabetes tipo 2, la hipertensión, la dislipemia y otras complicaciones de la obesidad.

En este escenario, los nuevos fármacos no deben verse como rivales de la cirugía o de las técnicas endoscópicas, sino como aliados. Pueden utilizarse antes de una intervención para mejorar las condiciones clínicas del paciente, después para optimizar el mantenimiento de peso o como alternativa en personas que no son aptas para realizar estos procedimientos. En definitiva, los tratamientos farmacológicos y las técnicas bariátricas no compiten, sino que se complementan. Lo importante no es elegir un “bando”, sino diseñar un plan terapéutico integral e individualizado en función del perfil y los objetivos de salud de cada persona. Este abordaje puede combinar, cuando sea necesario, medicación, técnicas endoscópicas o cirugía, siempre apoyadas en cambios sostenibles de alimentación y actividad física.

La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que no admite soluciones únicas ni recetas rápidas. Si queremos reducir de forma real el riesgo cardiovascular y las comorbilidades asociadas, necesitamos tratamientos capaces no solo de bajar el número en la báscula, sino de mantener ese resultado a largo plazo. En este contexto, las técnicas bariátricas se consolidan hoy como una de las opciones más sólidas y duraderas para el tratamiento de la obesidad, y merecen ocupar un lugar central en la conversación sobre cómo abordar la obesidad en el siglo XXI.

Dr. Diego Schwarzstein
Especialista en Endocrinología y Nutrición
Unidad de Obesidad de Clínica ServiDigest de Barcelona
Departamento de Metabolismo, Nutrición y Obesidad de Clínica ServiDigest de Barcelona
Colegiado núm. 27166 del CoMB