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La obesidad como enfermedad

La obesidad: una enfermedad crónica y multifactorial

La obesidad es una enfermedad crónica basada en la adiposidad, de causa multifactorial, que actualmente afecta en nuestro país alrededor del 19% de la población. Esta definición de obesidad como enfermedad implica conceptos importantes a tener en cuenta para entender su tratamiento y evolución a largo plazo.

El hecho de que sea una enfermedad crónica significa que es de por vida, motivo que justifica que la persona precise de distintos tratamientos con el paso de los años. Por otro lado, también implica que esté asociada a comorbilidades que aumentan la morbimortalidad de la persona (hipertensión, diabetes, esteatosis hepática, apneas del sueño, etc.).

Al tratarse de una enfermedad basada en la adiposidad, el aumento de peso debe estar relacionado con un aumento real de la masa corporal, por lo que cada vez más se tiene en cuenta la composición corporal para definir y evaluar la evolución de esta patología. Según este aspecto, actualmente se define como obesidad cuando la persona tiene un porcentaje de grasa superior al 25% en los hombres y superior al 33% en las mujeres.

Que la obesidad sea una patología multifactorial supone que en su aparición inciden diferentes factores biológicos, psicológicos y sociales. Debido a que las causas pueden diferir mucho en cada paciente, es necesario que los tratamientos sean realizados por unidades multidisciplinares que dispongan de un abanico de procedimientos eficaces y seguros para personalizarlos en cada caso.

Cambios en el estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida se aplican a cualquier tratamiento que se plantee, incluyendo estrategias enfocadas a mejorar la alimentación, la actividad física y estrategias conductuales.

En cuanto a la alimentación, sabemos que el patrón de dieta Mediterránea es la propuesta que presenta mejor adaptación a nuestro entorno cultural y se asocia a una reducción de las principales comorbilidades relacionadas con la obesidad, aunque hay otros patrones alimentarios que se pueden utilizar si se adaptan mejor a la forma de alimentarse del paciente.

Como estrategias específicas para perder peso, la reducción calórica debe ser el componente principal de cualquier tratamiento, que se debe presentar mediante un plan adaptado a las características y preferencias del paciente, con una pauta alimentaria personalizada que mejore el seguimiento y adherencia a la misma.

Junto a las pautas nutricionales se debe incidir en el aumento de la actividad física diaria, con ejercicio físico adecuado a la capacidad de cada paciente y la aplicación de estrategias cognitivo-conductuales para mejorar la conducta alimentaria y el seguimiento del plan establecido a largo plazo.

Tratamientos de la obesidad

Entre los tratamientos para la obesidad, las técnicas endoscópicas se han posicionado como una opción terapéutica muy eficaz. Estos procedimientos se caracterizan por ser menos invasivos respecto a la cirugía bariátrica.

Tratamientos endoscópicos de la obesidad

Se clasifican según su mecanismo de acción:

  • Procedimientos que reducen la capacidad gástrica
  • Procedimientos que enlentecen el vaciado gástrico
  • Procedimientos que generan una malabsorción de nutrientes
  • Otros

Entre todas las posibilidades que la endoscopia bariátrica ha ido desarrollando, las dos técnicas que tienen más trayectoria y en las que hay más experiencia en nuestro país, son el implante de Balón Intragástrico Endoscópico (de 6 o 12 meses) y el Método Apollo (método de suturas endoscópicas). Estas técnicas ofrecen un perfil de seguridad adecuado y han demostrado un buen resultado a medio-largo plazo.

Balón Intragástrico Endoscópico (BIE)

El tratamiento mediante Balón Intragástrico Endoscópico (BIE) consiste en la colocación vía endoscópica de un balón esférico y elástico de silicona en el estómago, el cual se rellena de suero fisiológico. En función del tipo de balón, podrá permanecer en el estómago de 6 a 12 meses. En nuestro país, el balón de 6 meses rellenable de suero fisiológico es el dispositivo que se ha utilizado más para este tratamiento.

El BIE se puede indicar en pacientes con:

  • Casos seleccionados de Sobrepeso grado II (IMC 27 – 29,9 kg/m²) con comorbilidades asociadas (DM2, HTA, dislipemia, SAOS).
  • Obesidad tipo I (IMC 30 – 34,9 kg/m²) y Obesidad tipo II (IMC 35 – 39,9 kg/m²) con o sin enfermedades metabólicas asociadas.
  • En Obesidad grado III (IMC > 40 kg/m²) y Obesidad grado IV (IMC > 50 kg/m²). En estos pacientes el tratamiento de elección es la cirugía bariátrica, pero se podría indicar en aquellos que la rechazan, que presentan contraindicaciones o que precisan una pérdida de peso previa a la misma.

Los pacientes que llevan un Balón Intragástrico Endoscópico tienen una sensación de saciedad precoz que limita el volumen de la ingesta, ya que parte de la capacidad gástrica está ocupada y existe un enlentecimiento en el vaciado gástrico. Esto facilita que el paciente pueda limitar la ingesta de alimentos y seguir una pauta de alimentación hipocalórica respecto a su ingesta habitual. Estos efectos se notan sobre todo en los primeros 3 meses, cuando se sucede la mayor pérdida de peso.

Método Apollo

El Método Apollo, denominado también Sleeve Gástrico Endoscópico, Gastroplastia vertical restrictiva, EndoSleeve o Manga por vía endoscópica, consiste en la realización de una reducción del volumen gástrico mediante una técnica mínimamente invasiva, que reduce el tamaño del estómago y altera la motilidad gástrica, provocando saciedad precoz y retrasando la aparición de sensación de hambre. Se realiza por vía endoscópica mediante un sistema de sutura endoscópica, sin necesidad de hacer incisiones externas, bajo anestesia general.

El Método Apollo se puede indicar en pacientes con:

  • Obesidad tipo I (IMC entre 30 – 34,9 kg/m²) con comorbilidades asociadas a la obesidad (DM2, HTA, dislipemia, SAOS).
  • Obesidad tipo II (IMC entre 35 – 39,9 kg/m²) sin comorbilidades asociadas a la obesidad.
  • Obesidad tipo III o superior (IMC > 40 kg/m²) en pacientes que rechazan la cirugía bariátrica o que presentan contraindicaciones para el tratamiento quirúrgico.

Con el Método Apollo, la mayor pérdida de peso ocurre durante los primeros 6 meses y dependerá en gran parte de la voluntad del paciente para modificar sus hábitos.

Varios estudios correlacionan la pérdida de peso con la asistencia de los pacientes a los controles con el equipo sanitario multidisciplinar. Esto representa un punto importante que nos ayudará a mejorar los resultados de los programas de seguimiento que se establecen.

Es importante recordar que las ingestas abundantes pueden afectar a la durabilidad del Método Apollo, ya que el exceso de volumen ingerido puede ocasionar rotura o menor durabilidad de las suturas, las cuales están diseñadas para ser sometidas a una determinada tensión y ceder antes de que se pudiera dañar la pared gástrica por la hiperpresión.

En cualquier caso, cuando el paciente empieza un tratamiento para el sobrepeso o la obesidad, debe comprometerse a seguir unas pautas de alimentación y actividad física posteriores al tratamiento. El seguimiento de un estilo de vida saludable es a largo plazo y no solo asociado a un periodo corto de tiempo posterior al tratamiento.


Equipo de Endocrinología y Nutrición
Departamento de Metabolismo y Nutrición Clínica ServiDigest de Barcelona