Hepatitis Crónica por Virus Hepatitis B

¿Qué es la hepatitis B?

La infección por el virus de la hepatitis B es una enfermedad que puede cursar como una infección viral no complicada que dura unas semanas o conllevar a una infección crónica. Las formas de transmisión son variadas: I) contagio en el momento del parto de madres infectadas, II) transmisión a través de sangre, semen u otros fluidos corporales a través del contacto sexual o al compartir agujas, jeringas con una persona infectada.

¿Qué síntomas presenta?

El espectro de síntomas varía de si es una infección aguda (es decir, reciente) o crónica. En la infección reciente los pacientes pueden presentar síntomas tales como mal estado general, náuseas, vómitos, fiebre, coloración amarillenta de la parte blanca de los ojos que puede persistir durante unas semanas. La infección reciente puede ser transitoria o puede evolucionar a una fase crónica.

En la fase crónica los pacientes pueden pasar de estar asintomáticos hasta presentar síntomas de una enfermedad más avanzada como podría ser debilidad general, coloración amarillenta y persistente de ojos y piel, pérdida de peso, presencia de líquido abdominal (ascitis) o hemorragia digestiva por rotura de varices en el esófago.

¿Cómo se diagnostica?
Su médico le indicará realizar el diagnóstico de la infección aguda o crónica de la infección por VHB a través de un análisis de sangre donde se pedirán diversos anticuerpos y, en caso necesario, cuantificación de la cantidad de virus en suero.

¿Cuál es el pronóstico y tratamiento?

La progresión de hepatitis aguda a hepatitis crónica por el VHB depende de la edad en el momento de la infección.
La probabilidad de que la infección se vuelva crónica es del 90% en el caso de las infecciones en el momento del parto y de un 5% si la infección ocurrió en la edad adulta.

El tratamiento depende de una serie de factores, tales como la edad, las alteraciones de la función hepática objetivadas en análisis de sangre y el grado de afectación hepática valorado mediante pruebas no invasivas como la Elastografía de transición hepática (FibroScan CAP ®) o mediante biopsia hepática.

En general, las hepatitis agudas, requieren valoración y seguimiento médico especializado para el diagnóstico y control estrecho de la evolución para evitar complicaciones. Dependiendo de diversos factores como (la edad, el grado de actividad inflamatoria, la carga viral) su médico le indicará si precisa tratamiento.

El tratamiento de la hepatitis B crónica se realiza con medicación antiviral oral para controlar la enfermedad y detener o evitar la progresión a un daño avanzado del hígado. En casos seleccionados se pueden utilizar tratamientos con Interferón. El tratamiento antiviral actual es muy efectivo para lograr el control de la enfermedad, sin embargo el tiempo de tratamiento se indica de forma personalizada para cada paciente.