¿Qué es la Pancreatitis?

La Pancreatitis es la inflamación del Páncreas, una glándula que participa fundamentalmente en los procesos digestivos del cuerpo, ya que se encarga de elaborar y secretar al tubo digestivo gran cantidad de enzimas y sustancias necesarias para el proceso de digestión y absorción de los alimentos. Esta función de síntesis de las diferentes sustancias que forman las secreciones digestivas la ejercen la mayor parte de las células pancreáticas.

Posteriormente, estos jugos pancreáticos son conducidos a través del conducto pancreático, hasta una desembocadura común, a la que también derivan las secreciones de la vesícula y vías biliares, para llegar finalmente al intestino delgado (duodeno).

Los síntomas más frecuentes de una Pancreatitis (inflamación del páncreas) son:

  • Dolor abdominal brusco, de intensidad creciente en epigastrio con irradiación y dolor intenso en espalda, relacionado con la ingesta de comida, alcohol o fármacos. Mejoría del dolor con la flexión del tronco hacia adelante.
  • Náuseas y vómitos, normalmente alimentarios o biliosos.
  • Distensión abdominal, paresia intestinal, que se acompaña de falta de emisión de heces y gases.
  • Ictericia, coloración amarillenta de ojos y piel.

Entre las causas más frecuentes de Pancreatitis debemos destacar la Litiasis biliar (cálculos en las vías biliares) y la ingesta de Alcohol.

Existen tres tipos de Pancreatitis, la autoinmune, la crónica y la pancreatitis aguda.

Pancreatitis Autoinmune

El sistema inmune del organismo es el encargado de la defensa frente a agresiones externas (virus, bacterias, órganos trasplantados…). Sin embargo, a veces ataca las propias células porque por alguna razón, y muchas veces desconocida, presentan marcadores erróneos que confunden al sistema inmunitario, haciéndole creer que son células extrañas, originándose una enfermedad autoinmune.

Pancreatitis autoinmune de tipo I y tipo II.

En la pancreatitis autoinmune de tipo I también se afectan con frecuencia otros órganos (pulmón, riñones, sistema biliar, glándulas salivales…) y el paciente puede presentar además otras enfermedades autoinmunes, cursando con la aparición de autoanticuerpos en la sangre y aumento de un tipo de proteínas llamadas inmunoglobulinas.

En cambio, la pancreatitis autoinmune tipo II solo afecta al páncreas, no cursa con autoanticuerpos ni inmunoglobulinas elevadas, y no se suele asociar a otras enfermedades autoinmunes, excepto la colitis ulcerosa.

El dolor es el síntoma más frecuente, localizado en la parte superior del abdomen. En otras ocasiones, sobretodo en la tipo II, la pancreatitis aguda es la forma de presentación. Con frecuencia aparece ictericia (coloración amarilla de la piel y mucosas, debido al aumento de la bilirrubina en la sangre) cuando está afectado el sistema biliar. Otros síntomas menos frecuentes son los debidos a la disminución de la función pancreática exocrina y diabetes. El diagnóstico de la pancreatitis autoinmune puede basarse en criterios de imagen mediante Ecografía abdominal o Ecoendoscopia con punción.

Pancreatitis Crónica

Es una enfermedad caracterizada por la inflamación del páncreas con pérdida de sus funciones, debido a la destrucción progresiva e irreversible de las células y su sustitución por tejido fibroso. El páncreas disminuye de tamaño (se atrofia).

La causa más frecuente de la pancreatitis crónica (casi en el 80 % de los casos) es el alcohol, aunque no todas las personas con consumo crónico de alcohol desarrollan esta enfermedad. A menudo deben existir otros factores como el tabaquismo.

El dolor es el síntoma principal (más del 90% de pacientes lo presentan). Se localiza en la parte superior y central del abdomen y se irradia hacia ambos lados y a veces a la espalda. Puede ser un dolor continuo o en forma de brotes. Es un dolor que se desencadena con la comida y puede existir pérdida de peso por miedo a comer.

El exceso de grasa en las heces (esteatorrea) es el segundo síntoma más frecuente. Es debido a la insuficiencia pancreática exocrina (falta de enzimas que impide que la grasa de la dieta se absorba). Esto ocurre habitualmente de forma tardía en la evolución de la enfermedad, aunque, sobre todo en los pacientes ancianos, puede tratarse del primer síntoma. Se caracteriza por deposiciones pastosas, brillantes y muy voluminosas, y además, el paciente suele presentar pérdida de peso.

La diabetes es el tercer síntoma más habitual y se debe a la insuficiencia pancreática endocrina. Normalmente es un síntoma de la enfermedad cuanto ésta se encuentra en un estado muy avanzado y el paciente suele presentar también heces grasas.

Otros síntomas menos frecuentes son la coloración amarilla de piel y mucosas (ictericia) por compresión del conducto biliar, la formación de líquido en el interior del abdomen (ascitis pancreática) y la hemorragia digestiva por varices gástricas.

Existen exploraciones que nos informan de las alteraciones pancreáticas (tamaño, forma y estructura). Entre otras, la Ecografía abdominal y la Ecoendoscopia que permite además realizar una punción con toma de muestra para estudio del tejido.

La Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) se realizará solo en los pacientes que precisen un tratamiento específico, como la colocación temporal de una prótesis (tubo) dentro del conducto pancreático principal si se comprueba un estrechamiento de su calibre (estenosis).

Pancreatitis aguda

La Pancreatitis aguda es una inflamación brusca del páncreas provocada por la activación, dentro del mismo órgano de las enzimas que éste produce para hacer posible la digestión, (habitualmente son transportadas por el conducto pancreático que pasa a su través hasta el intestino).

Las causas más frecuentes de la pancreatitis aguda son las piedras (también llamadas cálculos), en la vesícula biliar que se mueven hacia el conducto biliar y atascan la salida del páncreas hacia el intestino. El consumo excesivo de alcohol es otro de los factores por efecto tóxico directo. Otras causas menos habituales son algunos medicamentos, un aumento importante de los niveles de triglicéridos o calcio en sangre, y obstrucciones de la salida del conducto del páncreas. Hasta en un 20% de los pacientes la causa es desconocida (pancreatitis aguda idiopática), de los cuales habitualmente sólo un 5% sufre un nuevo episodio de pancreatitis.

Esta patología se suele manifestar como un dolor intenso y continuo en la parte superior del abdomen, con frecuencia irradiado a la espalda, además de náuseas y vómitos.

Se diagnostica habitualmente mediante el análisis de las enzimas pancreáticas en sangre (elevación de amilasa y lipasa). Por su parte, la Ecografía abdominal permite ver la existencia de cálculos en la vesícula y Ecoendoscopia es muy útil para valorar mejor el páncreas y detectar cálculos biliares no vistos con otras pruebas de imagen.

En los casos graves pueden aparecer complicaciones que afectan al páncreas (necrosis e infección de la misma) y de otros órganos a distancia, sobretodo riñones, pulmón y corazón. Tras unas semanas pueden formarse “bolsas” en el abdomen que contienen líquido inflamatorio y que se llaman pseudoquistes, que pueden doler o infectarse (produciéndose un absceso), romperse y sangrar u obstruir el tubo digestivo.

El tratamiento para la pancreatitis aguda se realiza mediante ingreso hospitalario y consiste en no dar alimentos por boca, administrar abundantes líquidos por vena y medicamentos para calmar el dolor y los vómitos. En los casos graves se necesita una vigilancia estrecha en una unidad de cuidados intensivos, así como antibióticos y alimentación por una sonda colocada en el intestino a través de la nariz (nutrición enteral) o, si no fuera posible, por vena (nutrición parenteral).

Tras un episodio de pancreatitis aguda debe tratarse la causa siempre que sea posible: evitar el consumo de alcohol, extirpar la vesícula (colecistectomía) si existen piedras en su interior, retirar ciertos medicamentos si su médico piensa que fueron la causa, o tratamiento específico de la elevación de triglicéridos en sangre (hipertrigliceridemia) o de calcio (hipercalcemia). Si no se conoce la causa, puede ser necesario realizar otras pruebas como una Ecoendoscopia o una CPRE para intentar alcanzar el diagnóstico.

Es importante que en caso de presentar los síntomas agudos intensos descritos anteriormente, el paciente acuda inicialmente a un centro médico de urgencia. Tras su confirmación, deberá ser atendido por un servicio médico especializado para determinar las causas, seleccionar el mejor tratamiento, además de establecer el control y seguimiento apropiado en cada caso individual.

El servicio de medicina y cirugía hepatobiliopancreática de Clínica ServiDigest, en coordinación con el servicio de digestivo, evalúa y realiza los tratamientos quirúrgicos específicos de las patologías hepáticas, biliares y pancreáticas.

Desde el Clínica ServiDigest recomendamos que el mejor tratamiento es la prevención y aconsejamos unas medidas para contribuir a evitar la aparición de la enfermedad:

  • Evitar el sobrepeso y adoptar un estilo de vida saludable, con el seguimiento de una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico regular.
  • Consumo moderado de bebidas alcohólicas o abstención en los casos en que haya síntomas o alteraciones analíticas de patología biliopancreática.
  • Detección precoz en familiares de pacientes afectados por enfermedades pancreáticas.

Dra. Patricia Gonçalves da Cuhna
Subdirectora Médico de Clínica ServiDigest
Especialista en Aparato Digestivo

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