El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología. Sin embargo, su definición no debe basarse exclusivamente en la frecuencia de las deposiciones, ya que existe una variabilidad considerable entre individuos sanos.
Desde un punto de vista clínico, se considera dentro de la normalidad un ritmo deposicional que puede oscilar entre tres deposiciones al día y tres a la semana. Por ello, para establecer el diagnóstico de estreñimiento es necesario valorar no solo la frecuencia, sino también otros aspectos como la consistencia de las heces, el esfuerzo defecatorio, la sensación de evacuación incompleta o la dificultad para la expulsión.
Factores predisponentes
En la práctica clínica, las causas más habituales de estreñimiento funcional están relacionadas con el estilo de vida. Entre ellas destacan la ingesta insuficiente de líquidos, una dieta pobre en fibra y el sedentarismo.
Otro factor frecuentemente infravalorado es la supresión repetida del reflejo defecatorio. Cuando el paciente ignora de forma habitual la necesidad de evacuar, se producen dos fenómenos: por un lado, el colon continúa absorbiendo agua de las heces, lo que incrementa su dureza; por otro, se reduce progresivamente la sensibilidad rectal, dificultando la percepción del deseo defecatorio con el tiempo.
Papel de la dieta y la hidratación
Aunque el aumento de la ingesta de fibra suele ser una de las primeras recomendaciones, conviene señalar que esta medida por sí sola no siempre es suficiente. De hecho, un incremento de fibra sin una adecuada hidratación puede empeorar la consistencia de las heces y agravar la sintomatología.
Por este motivo, el abordaje dietético debe ser integral, asegurando tanto un aporte adecuado de fibra como de líquidos.
Recomendaciones generales
Las medidas higiénico-dietéticas constituyen la base del tratamiento en la mayoría de los casos:
- Ingesta de fibra de aproximadamente 25–30 gramos al día
- Consumo de líquidos en torno a 1,5–2 litros diarios
- Realización de actividad física regular
- Establecimiento de un horario defecatorio, preferentemente tras las comidas, aprovechando el reflejo gastrocolónico
Importancia de la postura defecatoria
Un aspecto menos conocido, pero clínicamente relevante, es la postura durante la defecación. La posición habitual en el inodoro no siempre favorece una adecuada alineación anorrectal. Elevar los pies mediante un pequeño soporte puede facilitar la evacuación al reducir el ángulo rectoanal, disminuyendo así la necesidad de esfuerzo.
Cuándo consultar
Si, a pesar de la adopción de estas medidas, persisten los síntomas, es recomendable realizar una valoración médica. En estos casos puede ser necesario descartar causas secundarias o plantear tratamientos específicos adaptados a cada paciente.
Dr. Marc Galindo Galindo
Especialista en Aparato Digestivo de Clínica ServiDigest de Barcelona
Unidad de Neurogastroenterología y Motilidad Digestiva de Clínica ServiDigest de Barcelona
Servicio de Endoscopia Digestiva-Departamento de Aparato Digestivo de Clínica ServiDigest de Barcelona
Colegiado nº 53504 del CoMB


