Cáncer de Vesícula Biliar

El Cáncer de vesícula biliar es una enfermedad poco frecuente en la que se forman células malignas en la vesícula biliar.

La pared de la vesícula tiene tres capas de tejido: mucosa (interna), muscular (media) y serosa (externa). Entre estas capas se encuentra tejido conjuntivo que confiere soporte a esta estructura. Este cáncer se origina en la capa interna de la vesícula y se extiende a través de las otras capas más externas mientras crece.

Este tumor es más frecuente en: mujeres, existencia de piedras en la vesícula biliar (colelitiasis) con inflamación crónica, calcificación de la vesícula biliar (vesícula en porcelana), pólipos en la vesícula mayores de un centímetro, infección crónica tifoidea, engrosamiento de la pared (adenomiomatosis vesicular) o pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

Puede causar estos síntomas y signos: ictericia (piel y ojos amarillentos) por obstrucción del tracto biliar, dolor en la parte superior del abdomen, fiebre, náuseas y vómitos, o un bulto en el abdomen.

Es difícil de detectar temprano porque produce pocos síntomas en fases iniciales, cuando el tumor es muy pequeño, y cuando los produce, pueden ser similares a los de otras enfermedades como la existencia de piedras en la vesícula (cólico biliar) o una inflamación crónica (colecistitis crónica). Además, la vesícula queda oculta detrás del hígado.

Por ello, muchas veces se suele encontrar cuando se extirpa la vesícula biliar por otras razones o también se puede detectar una masa en una ecografía, también realizada por otro motivo.

Se pueden realizar las siguientes pruebas para su estudio:

  • Analítica de sangre con parámetros de perfil hepático (transaminasas, bilirrubina,…).
  • Marcadores tumorales en analítica de sangre: un CEA mayor de 4 ng/mL o Ca 19.9 mayor de 20 unidades/mL pueden ser sugestivos de cáncer de vesícula biliar pero no son específicos, pudiéndose también elevarse en pacientes con ictericia de causas benignas.
  • Ecografía abdominal.
  • Tomografía computarizada (TC) de abdomen (para estudio de este tumor) y tórax (para valorar extensión a distancia del tumor).

También puede realizarse una Resonancia magnética, que diferencia mejor este tumor de las lesiones benignas en la vesícula.

  • En caso de ictericia suele requerirse un estudio adicional de la vía biliar, preferiblemente con un tipo de resonancia magnética que la estudia con más detenimiento (Colangio-RM). Otras pruebas que permiten este estudio son la CPRE y CTP (explicadas a continuación), pero actualmente se utilizan para realizar tratamiento u obtención de muestra.
  • Biopsia o Citología: Habitualmente sólo es necesaria si no es posible realizar cirugía, obteniéndose dicha muestra mediante una CPRE, CTP, Ecoendoscopia o una Laparoscopia.
  • Laparoscopia diagnóstica. Es un procedimiento quirúrgico mediante la introducción en el abdomen de un tubo delgado con iluminación (laparoscopio) y otros instrumentos a través de pequeños cortes en la pared abdominal. Permite estudiar con detenimiento si el tumor se encuentra dentro de la vesícula biliar o si se extiende a órganos cercanos, valorando si se puede extirpar mediante cirugía. También permite realizar una biopsia, así como extirpar órganos (cirugía mediante laparoscopia).
  • CPRE (colangiopancreatografía retrógrada endoscópica). Se introduce un endoscopio por la boca hasta el primer tramo del intestino delgado y a su través un catéter hasta los conductos biliares. Posteriormente se inyecta una sustancia (contraste) que dibuja el recorrido de la vía biliar, visualizándose mediante una radiografía. Si está bloqueada por el tumor se puede intentar colocar un tubo (prótesis) para desbloquearla. También se puede tomar muestras de tejido mediante esta prueba.
  • Colangiografía transhepática percutánea (CTP). Suele realizarse cuando no es posible realizar la exploración anterior. Se introduce una aguja a través de la piel por debajo de las costillas derechas hasta el hígado y se inyecta contraste visualizándose la vía biliar mediante una radiografía. Si se encuentra un bloqueo por el tumor, se puede dejar una prótesis para que pueda drenar la bilis al intestino delgado (drenaje interno) o a una bolsa abocada al exterior del abdomen (drenaje externo).

Las opciones de tratamiento dependen de varios aspectos: posibilidad de extirpación completa en la cirugía, existencia de enfermedad a distancia del tumor, edad y estado de salud general del paciente. La presencia de ictericia suele conllevar un peor pronóstico.

El cáncer de vesícula biliar sólo se puede curar mediante cirugía. El tipo de cirugía dependerá de la extensión del tumor, realizándose habitualmente una extirpación de la vesícula biliar, una resección de una porción de hígado cercana a la vesícula y de los ganglios de la zona próxima (linfadenectomía portal), y posible extirpación de una porción del conducto biliar.

Tras la cirugía, a veces se administra quimioterapia con/sin radioterapia para prevenir la recaída de la enfermedad.

Si el tumor es irresecable puede administrarse quimioterapia. En muchas ocasiones también se realiza el drenaje de la vía biliar colocando una prótesis mediante una CPRE o CTP (explicado anteriormente), normalizándose el color de la piel al desaparecer el tinte amarillento. El tratamiento paliativo (analgesia, drenaje biliar,….) mejora la calidad de vida del paciente mediante el control de los síntomas y las complicaciones de esta enfermedad.