Consejos dietéticos en pacientes con Neoplasia de Mama

Los estudios observacionales de los que disponemos hasta el momento sugieren que el ejercicio, evitar la obesidad y minimizar la ingesta de alcohol se asocian con un descenso del riesgo de recurrencia y muerte por Cáncer de Mama.

El estado nutricional de los pacientes de cáncer puede variar desde el cuadro clínico inicial (muchos pacientes presentan pérdida de peso involuntaria que lleva al diagnóstico de cáncer) así como durante el tiempo que dura el tratamiento. Es importante mantener un peso saludable e intentar perder peso si nos encontramos en situación de sobrepeso u obesidad, ya que estas enfermedades incrementan el riesgo de recidiva o segundos cánceres en otras localizaciones.

Una pérdida del 5%-10% del peso entre 6 -12 meses, es suficiente para reducir los niveles de los lípidos plasmáticos (triglicéridos y colesterol) y mejorar el control de los niveles de insulina. En los pacientes incluidos en programas de control de peso y adelgazamiento se han objetivado cambios favorables en los niveles en sangre de biomarcadores relevantes del cáncer de mama como los niveles de estrógenos, globulina fijadora de hormonas sexuales y los marcadores inflamatorios.

Asimismo, este aumento de peso que experimentan las pacientes después del tratamiento de quimioterapia u hormonal, suele ser resultado no solo del incremento del tejido adiposo o graso, sino también de una pérdida de masa magra en muchos casos. Así, los esfuerzos deben ir dirigidos tanto al control de peso, como a recuperar la masa muscular. Por este motivo es tan importante la práctica de actividad física moderada durante y después del tratamiento, que ayuda a eliminar la grasa sobrante y a recuperar la masa muscular.

Además del control del Sobrepeso y la Obesidad, exponemos a continuación otros consejos dietéticos en los pacientes con Cáncer de Mama:

– Se recomienda evitar los productos derivados de la soja, debido a su contenido en fitoestrógenos (que podrían estimular el crecimiento de las neoplasias con receptores sensibles a hormonas), a pesar de que no se dispone de suficientes datos para confirmar que éstos aumenten el riesgo de recurrencia. Excepto en el caso de los derivados de la soja, no se ha objetivado que ningún otro suplemento nutricional o alimento deba evitarse o recomendarse en estos pacientes.

– Escoger una dieta mediterránea donde predominen los vegetales, fruta fresca, legumbre, arroz, pan y pasta integrales, carne blanca (pollo, pavo o conejo), pescado blanco y azul y frutos secos.

– Moderar el consumo de grasas saturadas presentes de forma natural en las carnes rojas y derivados y preferir carnes magras. Utilizar mayoritariamente aceite de oliva virgen extra como grasa principal. Los frutos secos o el aguacate también son grasas saludables.

– Tomar 2 raciones de verduras diarias y 2 frutas frescas al día.

– Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y beber agua, caldos o infusiones para mantener un buen estado de hidratación. Muchos agentes quimioterápicos son metabolizados en el hígado. La inflamación del hígado por la ingesta regular de alcohol, puede dificultar este proceso e incrementar la toxicidad de los fármacos.

Muchas pacientes con cáncer de mama se plantean la idoneidad de incluir productos orgánicos o ecológicos en su alimentación. Aunque en la actualidad no existen estudios sobre los efectos de la dieta basada en productos ecológicos en relación al cáncer, parece lógico recomendar alimentos ecológicos u orgánicos producidos sin pesticidas ni sustancias químicas (antibióticos, hormonas…) y no modificados por ingeniería genética. Son más saludables debido a que se disminuye la exposición a sustancias químicas indeseables, muchas de ellas disruptores endocrinos. En cualquier caso, siempre es preferible tomar productos de proximidad y de temporada.

Como hemos comentado anteriormente, es importante mantener un estilo de vida activo y hacer ejercicio físico de manera regular, dentro de nuestras posibilidades. Diferentes estudios realizados en pacientes con cáncer de mama demuestran que aquellos que realizan actividad física mejoran de forma significativa la calidad de vida, el rendimiento físico, el consumo de oxígeno y disminuyen la fatiga.

Si es posible, se recomienda hacer ejercicio aeróbico (correr, pasear a paso ligero…) ya que por si mismo y gracias a la pérdida de peso mejora la evolución del linfedema axilar. Por ejemplo, en estudios donde se ha objetivado un beneficio en la supervivencia, las pacientes realizaban el ejercicio equivalente a caminar 3h por semana a ritmo medio.

Clínica ServiDigest dispone de especialistas en Endocrinología y Nutrición que personalizan pautas dietéticas y hábitos saludables para pacientes con Cáncer de Mama.

Dra. Gemma Cuixart Carruesco
Especialista en Endocrinología y Nutrición de Clínica ServiDigest
Colegiada 48408 del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona

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